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Sa Foradada, un paisaje de postal en la Sierra de Tramontana.

Sa Foradada

Sa Foradada, y su indescriptible puesta de sol, se han convertido en una de las imágenes de postal que más representan la Sierra de Tramontana. Además de ser una de las excursiones más clásicas y sencillas de la isla.

 Sa Foradada es una península que sobresale de la costa de la Sierra de Tramontana que se ubicada en el municipio de Deiá, entre la Cala de Deiá y el Caló de s’Estaca. Esta pertenece a la posesión de Son Marroig que anteriormente fue propiedad del Archiduque Luís Salvador de Austria por la belleza que le procesaba. Hay una curiosa anécdota, de cuando el Archiduque compró la finca de Son Marroig.  La compra incluía sa Foradada y  alguien le dijo que había pagado un precio abusivo. Pero el respondió, que el preció de todo junto no bastaba ni para comprar el agujero de sa Foradada.

¿Y que es sa Foradada? Es simplemente un accidente geográfico que destaca por su peculiar agujero en la roca (“foradada” que significa agujereada) pero que por su belleza a atraído a numerosos artistas, pintores y poetas. Actualmente su imagen es captada por centenares de cámaras cada día  pero anteriormente, en lienzos y gravados, ya había sido captada por numerosos artistas.  Podemos destacar el gravado de Gaston Vuillier o las pinturas de Erwin Hubert y Joan Miralles.

Gaston Vuillier/Erwin Hubert

 Pero este lugar no fue siempre un lugar idílico, ya que en el año 1582 sucedió un episodio violento. Unos 150 corsarios del norte de África fueron vencidos por 50 mallorquines, acontecimiento muy comun en esa época. Una broma que se hace es plantear que el agujero fue causado por un cañonazo en el transcurso de alguna batalla.

Calita

La excursión a Sa Foradada no tiene ninguna complicación técnica, su acceso es fácil. En la misma posesión de Son Marroig, donde hay un museo sobre la figura del Archiduque, hay un parking donde dejar el coche. Siempre se debe pedir permiso para poder pasar y  además les indicaran el camino a seguir. Este no tiene perdida, ya  que es una gran carretera que hizo hacer el mismo archiduque para poder acceder a la costa. A lo largo del camino hay pequeños miradores para poder observar las vistas y tomar algunas fotografías.  Al final del camino encontraremos una pequeña cala donde podemos tomar un refrescante baño con la foradada de telón de fondo. A la izquierda hay un pequeño restaurante que está abierto en verano donde se  respira un ambiente místico y chill out. Y a la derecha, marcado con puntos rojos, hay el acceso que nos permite ir hasta la punta de sa Foradada. Se trata de un sendero entre peñascos que, guiándonos con mojones, llegaremos a la cima. En ella encontraremos un pequeño monumento de mármol puesto por el Archiduque.

En este link podrán ver de primera mano la belleza de este lugar.

 

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